martes, abril 02, 2013

La salida social a la crisis una cuestión de correlación de fuerzas

De mes en mes/ marzo 2013
Mundo Obrero

Cinco años desde que se iniciara esta crisis, en cuyo referente histórico más cercano eran los capitalistas los que saltaban desde las ventanas, hoy son los trabajadores los que pierden la vida ante la inviabilidad de futuro. La única salida posible reside en la convergencia de los distintos sectores y movimientos que luchan contra la crisis, en la cristalización de un Bloque Social Alternativo capaz de cambiar el actual estado de las cosas.

La crisis ha sido creada por los capitalistas pero la sufren y sufragan los que nada han tenido nada que ver. Si no fuera suficiente, el neoliberalismo ha conseguido con su propagan- da hacer creer a los ciudadanos que son ellos los culpables y que los “sacrificios” -eufemismo que encubre el recorte de derechos sociales- son inevitables. Muertes como la de Guillermo en Cartagena, son consecuencia de esa realidad. Esta situación ya era descrita en el Manifiesto del Partido Comunista: “Por tanto, lo que cuesta hoy día el obrero se reduce poco más o menos a los medios de subsistencia indispensables para vivir y perpetuar el linaje”. A veces, en la situación actual, ni tan siquiera se dan las condiciones para la reproducción de la fuerza de trabajo.

El neoliberalismo y los instrumentos de ideologización masiva conseguido hacer que los ciudadanos seña- len a la política y a la democracia como culpables y chivo expiatorio de la crisis. Han logrado desviar las responsabilidades en esta lucha de clases de la oligarquía actual contra la burguesía y ésta contra los trabajadores.

Ciertamente hay políticos responsables y estos son los que le han bailado el agua al neoliberalismo; en España el PP, el PSOE, CIU y PNV entre otras organizaciones políticas a las que debemos sumar el papel de asociaciones empresariales y sociales constituidas por la derecha en pos de un cambio cultural para la sumisión de la sociedad. No podemos obviar la colaboración de organizaciones y medios de comunicación que, con una pátina supuestamente progresista y de izquierdas, han sido permisivas con un determinado tipo de políticas nos han traído estos lodos. Sin embargo, es rotundamente falso que todos tienen la misma responsabilidad; hay quienes han estado oponiéndose a estas políticas e incluso plante- ando que hay otra políticas y otras formas de hacer política.

La construcción europea, el crecimiento económico basado en la especulación y el ladrillo, el enriquecimiento rápido a costa de lo que sea, germen de una corrupción consustancial con el capitalismo, han sido elementos en los que se ha basado un sistema económico fracasado; y como señalara Paco Frutos “el capitalismo no soluciona los problemas de la gente”.

Los medios de comunicación del sistema corean el mensaje de las instituciones mundiales y europeas consistentes en que no es posible otra política que la austeridad, la del expolio para que los ricos sigan teniendo sus grandes beneficios.
Juan Antonio Hormigón, en su libro el legado de Bretcht, recuerda el papel de los lavanderos de conciencias: “quienes elaboran mentiras pretenciosas para ocultar las verdades que pueden resultar peligrosas para los poderosos, y las convierten en mercancía para su beneficio. Están dispuestos a justificar las falsedades en tanto se las remuneren en modo adecuado”.

En esta fase de la crisis el PCE, pone toda su capacidad política y organizativa al servicio de esta estrategia que se propone Construir una Alternativa Social, Anticapitalista, y Democrática a la crisis, en España y en Europa, construyendo las alianzas sociales capaces de conseguir una salida a la crisis, que se puede expresar como rescatar a las personas y a los servicios públicos, no a los bancos.

Estas alianzas no tienen una finalidad institucional, sino que su objetivo radica en la articulación de un Bloque Social y Alternativo que se enfrente a la intervención de nuestro país por los poderes económicos europeos, bien con el disfraz de un “gobierno de salvación nacional” o con una "pseudodictadura o dictablanda" tecnócrata enmascarada.

Cabe recordar, como señalara el Manifiesto del Partido Comunista, que “el objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el del todos los demás partidos proletarios: constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado” y que “el primer paso de la revolución obrera es la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia”.

En el caso español la salida a la crisis solo puede tomar el rumbo de una transformación estructural que implica entrar a fondo a discutir en tres terrenos que, por la propia naturaleza de la crisis, están íntimamente mezclados: el de la distribución de la riqueza, el del modelo productivo y el de la ética y la democracia. O dicho de otro modo, la cuestión del poder económico, ligado al modelo político e institucional.

Para los comunistas es necesario recuperar, de forma prioritaria, la democracia desde la defensa de la ética y como punto de partida, la defensa del concepto de Ética Republicana que tiene al trabajo como instrumento de valoración social.

No debemos, no pagamos. Así, consideramos que las actuaciones con el problema de la construcción euro- pea, desde unas bases sociales y democráticas, adquiere una nueva dimensión que se presenta totalmente incompatible con el modelo actual con el euro como referente.

En este número de Mundo Obrero desarrollamos la Declaración por una salida social a la crisis en defensa de la ética política (paginas 9 y 10) en la que frente a esa integración antidemocrática y neoliberal hay que oponer un proyecto de integración democrática, social y cooperativa, “a partir de los núcleos de resistencia que se van construyendo en la oposición a la austeridad y a la salida neoliberal a la crisis”. Se puede y se debe construir la Alternativa.

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